When I was a child my mom told my siblings and me a story about the war in Afghanistan, and how people were fighting with each other.  “Why Mom, why, why?” I asked.

“Because they do not know they are brothers and sisters,” my mother said.  “Killing and stealing are haram. They are forbidden,” she told me.

I felt so sad. I asked more questions and my mom told us everything about our country.

That night in bed I thought about why there was fighting. But I didn’t get my answer. I fell asleep and dreamed that I was standing in a dark place full of smoke. After a while, I heard voices saying, “Help please. Help please.”

I woke up. It was five o’clock in the morning and when I looked to my side, I saw my mom praying. She was saying, “Allah, please bring peace to our country and between our people.” Tears came down her beautiful cheeks. When she finished, she looked around, but I pretended to sleep.

I hid under my blanket and told myself that after breakfast I would ask Allah to give me an answer. My mom used to say, “If you have a question, Allah will give you the answer.”

I washed my face and hands, ate breakfast, and after that I closed my eyes and asked God: “Please tell me why fighting is going on in our country.” After a second I heard somebody knocking on our door. My oldest brother had come from Afghanistan to tell us we should get ready to go to our beautiful country,

“But in our country, there is war,” I said. “I do not like Afghanistan.”

My brother came next to me. I saw a smile on his face and he said, “No dear. Our country is so beautiful, but our people are blinded. They cannot see the beauty of our country and they do not know they are brothers and sisters.”

I had a smile on my face as I said, “I would love to go to my Afghanistan.” My brother laughed.

“No dear, not just your country, Afghanistan is for everyone.”

The day came, and my family and I were in the car on the way to our beloved country.

I am going to Afghanistan
The place I have never seen in my whole life
I am going to see the mountains
Because our country is full of mountains
I will have lots of friends
But are they allowed to have friends?
I am going to see the beautiful places
But I am scared the Taliban will be there

Tears came as I started to say, Taliban, Taliban, Taliban.

My mom held me in her arms. “They will not harm us,” she said.

We went to live in Kabul. I met lots of people there from different tribes. I felt sad they would not help each other and they did not want to work with each other. Why, why? I thought to myself.

We found a house for rent. In our yard we had a small garden with lots of flowers. I used to love that garden so much. It was a day in summer when I came home from school and I sat in our garden and with some bread wrapped in paper and started to eat like someone who had not done so for a year. As I looked at the beautiful flowers, my mom came and sat with me.

“How was your day?” she asked.

“It was great, Mom.”

I looked around and saw a plant that did not have any flowers.

“Mom, why does a plant look weird without any flowers on it?” I asked.

“Everything has its own beauty. When a plant has flowers on it, everybody wants it. People like to have them in their yards, because a life with flowers is beautiful and amazing. I have flowers in my life,” she said. Then my mom told me that her children are her flowers.

People do not care about a plant without flowers and they harm them so they won’t grow again in their garden.

After that conversation with my mom, I felt that Afghanistan was like a big plant and all the different tribes—Pashtun, Hazara, Tajik—are flowers.

Right now we have a plant, but we do not have flowers, I thought. The tribes are all separate from one another. If our people would come together like plants in a garden, then no one would be able to harm us and there could be peace inside our country.

I am sure that was Allah’s answer to my question. Our people are the beautiful flowers of our beloved land, Afghanistan.

Please pray for Afghanistan
The flowers that I am looking for
I think I will find soon.
The peace that I am waiting for with tears and dreams
will come soon.
I speak from the bottom of my heart
I love you, Afghanistan.
You will be beautiful again, like the past—forever. 

By Sana S.

Many thanks to Eva Amat for translating Sana’s story into Spanish

Un jardín lleno de flores

Cuando era una niña mi madre nos contó a mis hermanos y a mí  una historia acerca de la guerra en Afganistán, y cómo la gente peleaba la una con la otra. “¿Por qué mamá, por qué, por qué? Preguntaba.

“Porque no saben que son hermanos y hermanas”, mi madre decía. “matar y robar son haram1. Están prohibidos”, me dijo. Me sentí muy triste. Hice más preguntas y mi madre nos lo contaba todo sobre nuestro país.

Esa noche en la cama pensé por qué había peleas. Y no encontré mi respuesta. Me dormí y soñé que estaba de pie en un lugar oscuro lleno de humo. Después de un rato, oí voces diciendo, “ayuda por favor. Ayuda por favor”.

Me levanté. Eran las cinco de la mañana y cuando miré a mi lado vi a mi madre rezando. Decía “Dios, por favor trae la paz a nuestro país y entre nuestra gente.”

Las lágrimas cayeron por sus bonitas mejillas. Cuando acabó, miró  a su alrededor, pero yo me hice la dormida.

Me escondí bajo mi manta y me dije a mí misma que después del desayuno pediría a Dios que me respondiera. Mi madre solía decir, “Si tienes una pregunta, Dios te dará la respuesta”.

Me lavé la cara y las manos, tomé el desayuno, y después cerré los ojos y pregunté a Dios: “Por favor dime por qué hay estos enfrentamientos en mi país”. Después de un segundo oí a alguien golpear la puerta. Mi hermano mayor había venido desde Afganistán para decirnos que debíamos prepararnos para volver a nuestro bello país, “Pero en nuestro país, hay una guerra”, dije. “No me gusta Afganistán.”

Mi hermano vino hacia mí. Vi una sonrisa en su cara y dijo, “no querida. Nuestro país es muy hermoso, pero nuestra gente está ciega. No pueden ver su belleza y no saben que son hermanos y hermanas. “sonreí y dije, “me encantaría ir a mi Afganistán”. Mi hermano rió. “No querida, no es solamente tu país, Afganistán es de todos”. El día llegó, y mi familia y yo estábamos en el coche camino a nuestra amada tierra.

Voy a Afganistán
El lugar que nunca he visto en toda mi vida
Voy a ver las montañas
Porque nuestro país está lleno de montañas
Tendré montones de amigos
¿Pero estará permitido tener amigos?
Voy a ver bellos lugares
Pero tengo miedo de que los Talibanes estén allí
Las lágrimas vinieron a mí y empecé a decir, Talibanes, talibanes, talibanes.

Mi madre me cogió entre sus brazos. “No nos harán daño”, dijo ella. Fuimos a vivir a Kabul. Conocí a muchísima gente de diferentes tribus. Estaba triste porque no se ayudaban entre ellos y no querían trabajar juntos. ¿Por qué? ¿Por qué? Pensé para mí. Encontramos una casa en alquiler. En nuestro patio teníamos un pequeño jardín con montones de flores. Me encantaba ese jardín.

Un día de verano, cuando volví a casa de la escuela y me senté  en nuestro jardín y empecé a comer pan envuelto en papel como alguien que no había comido en un año. Mientras miraba las bonitas flores, mi madre vino y se sentó conmigo. “¿Cómo ha ido el día?”, preguntó. “Ha sido fenomenal, mamá”.

Miré a mí alrededor y vi una planta que no tenía flores. “Mamá, ¿por qué esta planta se ve rara sin flores?” pregunté.

“Todo tiene su belleza particular. Cuando una planta tiene flores, todo el mundo la quiere. A la gente le gusta tenerlas en sus patios, porque una vida con flores es bella e increíble. Yo tengo flores en mi vida”, dijo. Entonces mi madre me dijo que sus hijos son sus flores.

La gente no se preocupa por una planta sin flores y la destruye para que no crezca más en su jardín.

Después de esa conversación con mi madre, sentí que Afganistán era como una gran planta y que las diferentes tribus – Pastún, Hazaras, Tayikos – eran flores.

Ahora mismo tenemos una planta, pero no tenemos flores, pensé. Las tribus están separadas entre ellas. Si nuestra gente viviera junta como las plantas de un jardín, entonces nadie se atrevería a hacernos daño y podría haber paz en nuestro país. Estoy segura de que ésa era la respuesta de Dios a mi pregunta. Nuestras gentes son las preciosas flores de nuestra bella tierra, Afganistán.

Por favor, reza por Afganistán
Las flores que estoy buscando
Creo que las encontraré pronto.
La paz que estoy esperando
Con lágrimas y sueños que vendrán pronto.
Hablo desde lo más profundo de mi corazón
Te quiero, Afganistán.
Serás bella de nuevo, como en el pasado – para siempre.

Sana S.